Querido Primer Amor:
Nunca he sido muy buena iniciando cartas, así que solamente comenzaré a escribir lo que quiero decirle desde un principio. ¿Recuerda usted, la primera vez que nuestras miradas se cruzaron? Ciertamente, yo lo había visto en la calle. Para serle honesta, en aquel momento no ocurrió nada importante en mí. ¿Recuerda usted, la primera vez que nos sonreímos? Fueron dos años después, tal vez. Allí fue cuando la historia realmente comenzó. Usted llamó mi atención desde aquel momento. No sé qué fue lo que verdaderamente me impulsó a sonreírle, pero sé que agradezco enormemente el haberlo hecho. Aún recuerdo su propia reacción, y déjeme decirle que fue encantadora.
Llegó usted, sin saberlo, en el perfecto momento a mi vida. Tres años me lamentaba el necesitar a una persona especial y diferente, no como las chiquillas de ahora, que encuentran que su compañero es diferente solamente porque con ellas (y solamente con ellas) es educado: sólo lo hacen porque las encuentran atractivas de momento. No. Yo necesitaba otra cosa, y era lo que usted tenía. Es por eso que me he fijado en usted. Tengo que admitir que, a pesar de todas estas palabras, ni por casualidad he pensado en besarle. No me pregunte, yo no sé por qué. Solamente he pensado en quererlo, y que usted me quiera de la misma forma. Todo eso, y nada más por el momento.
Ah, casi olvidaba decirle, que cada día siento que tengo más ganas de estar a su lado, que si no deja de comportarse de esa forma que tanto me gusta, voy a decirle todo esto en persona... y que le veré pronto.
Con amor, este anacronismo con patas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario