Guiándome con mis manos entre las confusas paredes, he llegado a dar con la puerta del baño, y en cosa de segundos, la he habierto para dejarme caer al frío suelo compuesto de baldosa celeste llena de puntos negros y blancos. Arrastrándome. Así llegue dentro de él. Todo da vueltas, Dios mío.
"Sabes que estás mal cuando..."
Me apoyé contra la pared. Fría también. Todo estaba frío, así que, con mi brazo medio muerto, tanteando entre toda la obscuridad, prendí aquel diminuto calefactor eléctrico junto a mí, y un escalofrío me recorrió por completo al sentir el agradable calorcillo que despedía.
"... empiezas a escuchar cosas".
No sé de donde salen estos sonidos. Estas voces confusas. Sólo es mi mente, pero aquello me preocupa el doble. Muchos sonidos extraños. Una melodía que me encanta, Neon Trees. Pero no quiero escucharla.
Alucinaciones. ¡No las necesito ahora!
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