"Te quiero".
Las palabras resuenan distantes, dentro de su cabeza. Sus ojos idos.
"Te quiero y te querré".
¿Será verdad? ¿Será mentira?
"Te querré, hasta que las hojas no se marchiten en otoño".
Recordó que se hundía en su cabello, restregándose los ojos al mismo tiempo, tiernamente.
"Te querré hasta que las prostitutas pasen de moda".
Suspira. Se siente tonta, tarada. Enamorada, quizás.
"Te querré cuando las luces de la calle se apaguen al llegar la madrugada"
Sonríe amargamente, mirando el techo de madera.
"También te quise. Cuando la acera mojada te hacía caer al suelo".
"Cállate, que yo también te quiero".
No, en realidad, nunca quiso que sonara así. Más bien, quería que fuera un "Cállate, que yo también te querré, si sigues mintiéndome así".
Pero sólo suspira.
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